Tolerancia
iempre, en todas partes, se habla de tolerancia. Vemos campañas en contra de la discriminación, en la radio, la televisión, en conciertos, en la calle, en la sopa, en la boca de los políticos y los curas, en la Internet, en los desfiles de moda, en una T-shirt… pero parece que la cosa sigue igual. ¿O no tanto? De hecho, las personas con una condición diferente son recibidas con los brazos abiertos por muchos. Me explico: hoy todos quieren tener una amiga lesbiana o un amigo marica o un confidente indigente o uno que sea las tres cosas a la vez, pero se acercan a estas personas por los motivos equivocados, porque para algunos, tener como amigo a una persona diferente es el equivalente a tener un amigo popular en el colegio, un acompañante que pondrá las miradas, por rebote, sobre ellos. Usan a las personas para quitarse los rótulos de la intolerancia, como si compraran indulgencias. Además ser marginal está de moda, y no es una moda pasajera según parece. Si no eres marginal, estás fuera de lugar, no se es tolerante con quién supuestamente entra en el molde. Es como si crecieran nuevas formas de discriminación en los arbustos que regamos con paciencia día a día. Para muchas de las personas de “mente abierta” estas tipos marginales siguen siendo “mi amiga, la indigente” o “mi amigo, el adinerado” o “mi amigo, el que vive en el sur”, pero jamás los presentan como “mi amigo, a secas”. Seguimos siendo casi tan intolerantes como unos años atrás, seguimos mirando de reojo a quienes caminan por la otra acera, y la carretera que hay que recorrer es larga y faltan muchas generaciones para llegar hasta el final de este camino. La tolerancia es una postal de lugares que aun no existen.
Y ya que nos hemos sincerado y aceptado que somos machistas, brutos y sectarios (y si eres un hombre heterosexual) responde la siguiente encuesta.
Está la verga… Sigue con ese tipo de incuestas, estan muy vacanas.