Los Viajes del Viento
El Director Ciro Guerra, conocido por su interesante ópera prima, La Sombra del Caminante, está empeñado, en su segunda película, Los Viajes del Viento, en demostrar que la Costa Caribe colombiana no es solo vallenato, porque también hay música de tambores que no le debe nada a la cumbia, cantos de vaquería entonados por vaqueros que no fuman Marlboro, que además de palmeras, mataratones y palos de mango, también hay una flora diferente y bella, que además de El Rodadero, el Parque Tayrona y Cartagena, existen otros paisajes, con playones, ciénagas, ríos, serranías, que también hay frío, que se hablan otras lenguas además del español —Bantú, Wayunayky, Ikn— que no todo el mundo anda por ahí con un sombrero vueltiao en la cabeza, que hay un país costeño diferente al de García Márquez, que la costa es diversa y virgen, profunda y hermosa, que no todos los costeños se tutean indiscriminadamente, que algunos incluso también hablan de usted todo el tiempo, que pueden ser parcos, austeros, aburridores hasta el cansancio. Pero sobre todo, el director está empeñado en demostrar que en la costa norte, no existen historias interesantes ni personajes atractivos.
En esta película, el director demuestra todo lo que se propone.
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