Hoy

 

Tengo 85 años, y hace más de medio siglo que estoy esperando. Hoy todo es polvo, hologramas y polvo, como siempre.

Ese año hacía frío. Mi tío Samuel nos preparó. El tenía libros al lado del serrucho y el metro, y era huesudo y alto y dulce. Teníamos que estar despiertos a las cuatro de la madrugada, cruzar la calle y llegar a la puerta de su casa. Mi espera no comenzó en la madrugada, empezó la noche anterior y nunca se acabó. No dormí bien. Fui el niño que esperó a los Reyes Magos hasta que lo venció el sueño, y al otro día, se levantó más temprano que nunca, buscando su regalo. Me cambié con la ropa que había dejado preparada y revisé el bolsillo del pantalón para ver si todavía estaba ahí el pedazo de vidrio.

Hoy es el año 61 de este siglo oscuro. Dicen que se avecina una revolución, pero en esta década, como en aquella, nada cambiará.

Mi tío nos había enseñado como limar los bordes para no cortarnos. El día anterior jugamos en el sol con las hormigas y esos trozos de culo de botella. Fuimos diez niños en la madrugada.

Ya mi tío nos había explicado lo que era un cometa, una cosa caliente volando en el espacio. Y brillaba. Nos sentamos en la arena y miramos hacia arriba. Creo que la luna estaba llena, así que mi tío dijo que el resplandor de la luna lo opacaría. Le dije que no, que lo veríamos sin problema. Pasó un buen rato y me impacienté.

     —Tío, yo no veo nada.

     —Hay que esperar otro ratico.

¿Cuántos segundos tiene un ratico?

Alguien gritó, —Ahí está—. Todos buscamos y vimos una estrella fugaz. Yo le daba vueltas al vidrio en mi mano mientras tanto. Mi tío dijo que cuando aparece una estrella, el cometa viene atrás, ahí mismo. Las estrellas fugaces son bonitas, pero lo que deseábamos ver era esa inmensa bola ardiente.

Vivo solo en un apartamento estrecho y húmedo, lleno de goteras. A veces un haz de luz muy brillante se filtra por las persianas cada tanto. La televisión está llena de naves y gente hablando del futuro. Afuera, todo parece humo y no me gusta salir. Hay gente peligrosa allá afuera, gente que dice querer cambiar el mundo. La lluvia ya me quema. Estoy cansado.

Mi tío me tomó del hombro y con disimulo señaló a un lado de la luna. Tomé el vidrio, y a través de ese rústico monóculo de aumento, no vi nada.

     —Miren a este lado. Dijo mi tío a los demás, señalando aquel punto.

 

 

Todos tomaron sus pedazos de vidrio y empezó una algarabía que yo no entendía. Todos brincaban y señalaban. Ahí estaba el cometa, pasando a un lado de la luna, y mi espera no terminaba. ¿Por qué?

Acomodé un poco el vidrio. Todo igual. Luego lo tiré lejos.

Vi una mancha borrosa, un círculo de leche alrededor de la luna; pero creo que eso siempre estuvo ahí. Lo que debía ver era una mancha larga y recta y veloz. Eso era lo que veían los otros niños, y por eso gritaban felices en la madrugada de un pueblo. De repente mi tío se acercó de nuevo.

     —¿Ya lo viste?

     —Claro. Y señalé una parte al azar.

Un ratico son 2.396.736.000 segundos o algo así. 76 años. Dentro de 76 años volverá a pasar el Halley. Era mi regalo de Reyes Magos, y no lo vi.

Años después me diagnosticaron miopía.

Cada noche me asomo por la ventana y miro hacia arriba. Hoy el cielo es un relámpago en sepia, y la luz del día, se esconde temprano. Jamás he visto un zeppelín plateado flotando entre el humo. Ya no necesitaré un pedazo de vidrio para verlo. En la enciclopedia de mi abuelo, en esa ciudad, había naves y zeppelines y robots y la gente sonreía. Nunca escucho una sonrisa por la noche. Los ojos me los operaron hace mucho en una habitación peligrosa, llena de basura. Fui un niño que se levantó a la hora en que lo hacían los hombres y aprendió a contar hasta cero, una muerte lenta de 2.396.736.000 segundos. Mañana pasará otra vez. Se acabará la eternidad.

Hoy es el año 2061… Y aunque pronto veré brillar al cometa Halley por entre el aire plomizo de este cielo de gasolina… Fui un niño que se acostumbró a esperar.


~ por Juan José Castillejo en Junio 7, 2008.

13 comentarios to “Hoy”

  1. Me gustò el relato.

  2. ¡Me alegra que así sea!

  3. ¡Que buen blog! Te felicito.
    Transluce inteligencia y sensibilidad.
    Un gusto darse una vuelta por acá

  4. ¡Gracias! Nos estamos viendo por aquí o por allá en tu blog. Suerte.

  5. Excelente, Buenísimo!!!!! me gustó y el relato trasmite no solo la dulzura de tío Samuel, también la tuya

  6. Me gustó tamto tu blog que te copié la plantilla.
    Saludos

  7. Todo bien!

  8. Muy bueno,mejor deicho excelente.El lenguaje no expresa solamente ideas sino sobre todo afectos, como los que en un momento sentimos por samuel pero que no supimos expresalos com tu lo haces hoy:muchas gracias.HOYes una muestra de las cosas buena que vendran.

  9. Construir un rasscacielos de ilusiones con los ladsrillos del rescuerdo de niño, indica la solidez del alma de quien lo hace.
    Ese es el camino. Te felicito.

  10. !Muchas gracias!

  11. Jueputa… q historia. Me hizo llorar la part dond t diagnostikron miopía. Me estaba comiendo un mango y me volví a dar cuenta q lo tenia en la mano qando terminé de leer.

  12. Bacano! De eso se trata.

  13. no no me gusto la wea

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