Los Gitanos, La Bestia del Este & El Cine Ambulante
os gitanos llegaron a Arjona vendiendo vasos de vidrio cuando yo tenía unos 10 años, creo. Le pegaban al culo de los vasos contra la defensa del camión y no se rompían. En las noches mostraban películas de Bruce Lee o de alguien que se le pareciera. Wicho, el hijo del carnicero, que era chiquito y flaco, logró meterse por entre dos tablas y vio El Gran Jefe, o algo así. Yo apenas pude ver las imágenes borrosas por entre una rendija. Wicho salió tirando patadas, diciendo que el era El Gran Jefe. Todos tiramos patadas, pensábamos que con un poco de disciplina podríamos estirar los tendones y hacer todas esas maravillas, levantar a pata a los más hijueputas, a los más grandes. Los gitanos no volvieron más, así que no hubo más cine en Arjona, pero he vuelto a ver a los gitanos.
Cuando me desperté, había ruido y el aire acondicionado estaba apagado y todos estábamos hacinados, miré por la ventana y vi los platanales del Magdalena por un instante, el asfalto parecía de vapor, miré el televisor y observé la película, sea cual sea, siempre las veo. Así que ahí me encontré a los gitanos. Los vi en las pantallas del trayecto Valledupar – Barranquilla, Barranquilla – Valledupar, dentro del cine ambulante más extraño del mundo, el verdadero cine ambulante, el único que te lleva a un viaje mágico y misterioso que te permite mirar por la ventana, fijar la mirada en un punto y ver como el paisaje se va rayando a medida que aumenta la velocidad. Mientras tanto a tu lado ves el universo gitano y las películas de serie B.
Ahora estoy viajando con los gitanos y también con el personaje más recurrente de esta sala de cine cilíndrica, un actor chino con alma de gitano que siempre hace de malo en las películas de Van Damme, Bruce Lee, Brandon Lee o Billy Blanks (el man que se inventó el Tae-Bo) La gente lo recuerda más por la forma amenazadora en que mueve los pectorales. Este man, es posiblemente uno de los más famoso del mundo, aunque nadie se acuerde de su nombre. Bolo Yeung, me acompaña en casi todos los viajes del cine ambulante. La última vez que lo vi estaba haciendo el papel del chacho y al final se entrompaba a la hembrita, cosa que nunca hace Jet Li. Los gitanos ya no cobran la entrada, te la enciman si compras un tiquete de bus. Ahora entro a todas las funciones, que a veces son por partida doble. Veinte años atrás no me dejaron entrar.
Hace un tiempo iba para Barranquilla y vi a unos gitanos irlandeses en Snatch. Por allá los llaman Pikeys. ¿Por qué los gitanos no dejan que La Bestia del Este patee sus vasos de vidrio irrompible? Eran carismáticos, vestían con ropa sucia y hablaban enredado. La gitana que estaba en la entrada no me dejó colar. Gente malparida esos gitanos. Por entre la rendija de las tablas puedo ver las imágenes borrosas y rayadas. Hubiese querido mover los pectorales como Bolo, seguro se habrían asustado y me habrían dejado entrar. ¿Cuántas veces ese rollo se proyectó en pueblos perdidos de la costa? Me quedo escuchando, concentrado en el ruido del proyector, que opaca el ruido de la gente. Estoy adentro de la película y digo “Pikeys, recuerdan 1987, cuando llevaron su cine a Arjona, en aquél entonces yo era un niño”, Así que levanto la pierna a la altura de mi frente y en una media vuelta mortal derribo a dos gitanos corpulentos. Escucho detrás de las tablas la radiante voz de Wicho. Enano pendejo. ¿Estoy en un bus o en sueños me invento a Arjona? Que comience la venganza… ¿Será que fue por entre esas tablas la primera vez que vi a Yeung? Y siempre viaja con los gitanos en Cootracosta o en Brasilia. Hasta con un martillo le pegaban al culo del vaso y no se rompía. ¿Qué tal si en el camión donde guardaban los vasos, el proyector, los rollos, las mujeres y la comida, también escondieran a La Bestia? Posiblemente, tal vez cuando no lograban vender ni un solo vaso, ni uno solo, le quitaban las cadenas a Bolo y dejaban que moviera los pectorales delante de la gente. Tal vez en Arjona comenzó la leyenda de La Bestia del Este… ¿Cuánto se ganará Bolo en una película? ¿Será conciente de lo malas que son sus películas? Los gitanos no viajan en avión, básicamente porque los vuelos nacionales son muy cortos para proyectar una película entera, por eso es que han contratado a las empresas de buses para mostrar sus producciones, porque no cabe la menor duda, las películas de serie B son hechas para los cines itinerantes, donde siempre aparece el más grande, Yeung. El cine ambulante, sobre todo el de la ruta Valledupar – Barranquilla tiene la cartelera más rara, llena de Pikeys y estrellas orientales, la que te hace creer que estás dentro de un mundo con violencia coreografiada, pero si miras por la ventana, te das cuenta que estás en una película llena de manglares a 80 kilómetros por hora.
Publicado en Revista LabraPalabra, abril de 2008
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me gustaria saber que mierdas estais diciendo de nosotros los gitanos
hola me llamo luis chang me gustaria seber de shensei bolo lo admiro mucho quiero que me ayude en unas cositas quiero preguntarle para tener fisica ser fuerte y rapido flexible que puedo acer respondeme por favor mi correo se shangai@jetluis.com gracias jai…
La venta de los vasos en los pueblos es verdad y los vendian los cachacos cacharreros,y también vendían ollas que golpeaban contra el carro en que viajaban para demostrar que eran de buena calidad
Si compadre, en Cien Años de Soledad, los gitanos llevan el hielo, pero lo de los vasos es verdad. Lo que nunca he podido recordar es si eran unos gitanos o unos paisas.
Bueno lo primero es que me recordo algunos pasajes de aquella obra loca cien años de soledad, si mal no estoy. la imaginacion da pa todo. fin del mensaje.
Es un don q solo a pocos fue dado, Kda ves q lo leo me gusta +.
¡Bolo Yeung… Querido amigo hay estabas jovencito!